
La traumatología infantil es la especialidad dedicada al diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las lesiones y alteraciones del aparato locomotor durante la infancia y la adolescencia.
Los huesos, las articulaciones, los músculos y los tendones de los niños se encuentran en continuo desarrollo. Por este motivo, una lesión infantil no siempre puede valorarse o tratarse de la misma manera que una lesión en una persona adulta.
Nuestro equipo de traumatólogos en Zaragoza ofrece una atención adaptada a las características de cada etapa del crecimiento, desde los primeros años de vida hasta la adolescencia.
El objetivo es identificar el origen de las molestias, detectar posibles alteraciones del desarrollo y establecer un tratamiento que permita al niño recuperar la movilidad y continuar creciendo de la forma más adecuada posible.
La traumatología y ortopedia infantil se ocupa de las lesiones traumáticas y de los problemas musculoesqueléticos que pueden aparecer durante el crecimiento.
Esto incluye fracturas, esguinces y lesiones deportivas, pero también deformidades de los pies, alteraciones de la columna, problemas de cadera, diferencias en la longitud de las extremidades y otros trastornos relacionados con el desarrollo.
La principal diferencia respecto a la traumatología del adulto es que el esqueleto infantil todavía no ha completado su maduración. Los huesos presentan zonas de crecimiento y una mayor capacidad de remodelación, pero también pueden sufrir lesiones específicas que necesitan un seguimiento adecuado.
El aparato locomotor infantil cambia constantemente. La forma de los huesos, la alineación de las piernas, la postura y la manera de caminar evolucionan a medida que el niño crece.
Algunas características que preocupan a las familias pueden formar parte del desarrollo normal. En otros casos, una cojera, una deformidad o un dolor persistente pueden ser la manifestación de un problema que conviene estudiar.
Una valoración especializada permite diferenciar entre:
El diagnóstico precoz puede resultar especialmente importante cuando la lesión afecta a una zona de crecimiento o cuando existe una deformidad que puede evolucionar con la edad.
La consulta de traumatología infantil en Zaragoza puede valorar diferentes lesiones y alteraciones de los huesos, las articulaciones, los músculos y los tendones.
Entre los motivos de consulta más habituales se encuentran:
Las fracturas son uno de los motivos más frecuentes de consulta en traumatología infantil. Pueden producirse por caídas, accidentes, juegos, actividades recreativas o práctica deportiva.
Los huesos infantiles son diferentes a los de los adultos. Son más flexibles y pueden presentar patrones de fractura específicos. Además, cerca de los extremos de determinados huesos se encuentran los cartílagos de crecimiento, responsables de una parte importante del crecimiento longitudinal.
Cuando una fractura afecta a estas zonas, debe valorarse cuidadosamente para determinar:
Muchas fracturas infantiles evolucionan favorablemente con inmovilización y seguimiento. Otras pueden necesitar una reducción de los fragmentos o una intervención para recuperar la posición adecuada del hueso.
Conviene solicitar una valoración cuando después de una caída o golpe aparece:
Algunas fracturas pueden presentar poca deformidad externa. Por eso, el hecho de que el niño pueda mover parcialmente la extremidad no permite descartar completamente una lesión.
La forma de los pies cambia durante los primeros años de vida. El arco plantar puede parecer poco definido en los niños pequeños y hacerse más visible progresivamente.
No todos los pies planos infantiles necesitan tratamiento. Cuando el pie es flexible, no provoca dolor y el niño realiza sus actividades con normalidad, puede ser suficiente con observar su evolución.
Es recomendable consultar cuando aparecen:
El pie plano se caracteriza por un arco plantar reducido o aparentemente ausente. Puede ser flexible o rígido y presentarse con o sin síntomas.
La valoración tiene en cuenta la movilidad del pie, el tendón de Aquiles, la forma de apoyar, la presencia de dolor y la evolución durante el crecimiento.
Cuando existen molestias, el tratamiento puede incluir recomendaciones sobre actividad, ejercicios, fisioterapia, adaptación del calzado o soportes plantares en casos seleccionados.
El pie cavo presenta un arco plantar más elevado de lo habitual. En algunos niños no produce síntomas, pero en otros puede generar presión excesiva sobre determinadas zonas del pie, dificultad para encontrar calzado cómodo o inestabilidad del tobillo.
Si la deformidad es progresiva, dolorosa o afecta a ambos pies de manera significativa, puede ser necesario realizar una evaluación más amplia.
El pie zambo es una deformidad presente desde el nacimiento en la que el pie se encuentra girado hacia dentro y hacia abajo.
El tratamiento suele iniciarse durante las primeras semanas de vida y puede incluir manipulaciones progresivas, yesos, ortesis y otras medidas adaptadas a la evolución de cada niño.
Durante la infancia, la manera de caminar y la alineación de las piernas experimentan cambios naturales. Es frecuente que en determinadas etapas las piernas parezcan más arqueadas o que las rodillas se aproximen entre sí.
También puede observarse que el niño camina con las puntas de los pies hacia dentro o hacia fuera. En muchos casos, estas características mejoran conforme avanza el crecimiento.
Sin embargo, conviene consultar cuando la alteración:
El estudio puede incluir la valoración de la cadera, las rodillas, los tobillos, los pies y la rotación de las extremidades.
La cojera en un niño puede tener causas muy diversas. Algunas son leves y transitorias, mientras que otras necesitan una atención rápida.
Puede aparecer después de una caída, por una lesión deportiva, por una sobrecarga o como consecuencia de un problema localizado en el pie, la rodilla o la cadera.
En los niños más pequeños, la cojera puede ser la única señal visible, ya que no siempre pueden explicar dónde sienten el dolor.
Es recomendable solicitar una valoración cuando:
La escoliosis es una desviación tridimensional de la columna vertebral que puede desarrollarse durante la infancia o la adolescencia.
En muchos casos no produce dolor y puede detectarse al observar una asimetría en los hombros, la cintura o la espalda.
Algunas señales que pueden hacer recomendable una valoración son:
La evaluación puede incluir una exploración clínica y, cuando está indicado, pruebas de imagen para medir la curvatura y conocer el grado de maduración ósea.
El tratamiento depende del tipo de escoliosis, la magnitud de la curva, la edad y el crecimiento restante. Algunas curvas solamente necesitan controles periódicos, mientras que otras pueden requerir tratamiento ortopédico o una valoración quirúrgica.
La cifosis es una curvatura de la columna dorsal que, cuando resulta excesiva, puede generar una apariencia encorvada.
Es importante diferenciar una alteración postural flexible de una deformidad estructural. La exploración permite valorar la movilidad de la columna, la simetría y la existencia de dolor u otros síntomas.
Las alteraciones de la cadera pueden aparecer en diferentes etapas del desarrollo. Algunas están presentes desde el nacimiento y otras se manifiestan durante la infancia o la adolescencia.
Entre los signos que pueden justificar una valoración se encuentran:
En ocasiones, un problema de cadera puede manifestarse como dolor en el muslo o la rodilla. Por ello, la exploración debe valorar el conjunto de la extremidad inferior.
La práctica deportiva contribuye al desarrollo físico y social, pero también puede dar lugar a lesiones agudas o problemas por sobrecarga.
Los niños y adolescentes en crecimiento pueden sufrir lesiones diferentes a las de los adultos, especialmente en las zonas donde los tendones se unen al hueso y alrededor de los cartílagos de crecimiento.
Entre las lesiones deportivas infantiles más habituales se encuentran:
La aparición de dolor durante o después del deporte no debe normalizarse cuando es persistente, aumenta progresivamente o modifica la técnica del niño.
Las lesiones por sobrecarga aparecen cuando una actividad se repite con frecuencia y el organismo no dispone del tiempo suficiente para recuperarse.
Su desarrollo puede verse favorecido por:
El tratamiento puede requerir una reducción temporal de la carga, rehabilitación, corrección de factores técnicos y una vuelta progresiva al deporte.
La expresión “dolores de crecimiento” se utiliza para describir determinados episodios de dolor en las piernas que aparecen en niños sin una lesión aparente.
Sin embargo, no todos los dolores deben atribuirse al crecimiento. Conviene solicitar una valoración cuando el dolor:
La valoración permite descartar una lesión, un proceso inflamatorio u otras causas que necesiten tratamiento.
La consulta comienza con una entrevista a la familia y, cuando la edad lo permite, al propio niño. Se revisa el motivo de consulta, el momento de aparición de los síntomas, los antecedentes y las actividades habituales.
La exploración puede incluir:
Cuando es necesario, pueden solicitarse radiografías, ecografías, resonancias u otras pruebas complementarias. La indicación depende de los síntomas y de los hallazgos de la exploración.
El tratamiento se adapta al tipo de lesión, la edad del niño, la fase de crecimiento y la repercusión funcional.
Las opciones pueden incluir:
Siempre que sea posible, se priorizan las medidas conservadoras. La cirugía se valora cuando existe una lesión inestable, una deformidad importante o un problema que no puede corregirse adecuadamente mediante otros tratamientos.
Algunas alteraciones necesitan un seguimiento más prolongado que una lesión similar en un adulto. Esto se debe a que la evolución puede cambiar a medida que el niño crece.
Las revisiones permiten comprobar:
El seguimiento también permite modificar el tratamiento cuando la evolución lo requiere.
Es recomendable consultar con un traumatólogo infantil en Zaragoza cuando el niño presenta:
Ante una lesión importante, una deformidad evidente, pérdida de sensibilidad, cambio de coloración o imposibilidad completa para mover o apoyar una extremidad, debe buscarse atención médica urgente.
Los huesos infantiles suelen tener una buena capacidad de consolidación y remodelación. Aun así, el tiempo de recuperación depende de la edad, el hueso afectado, el tipo de fractura y su desplazamiento.
No. Muchos pies planos flexibles no producen dolor ni limitaciones y solamente necesitan observación. Las plantillas se valoran según los síntomas y las características de cada caso.
Puede formar parte del desarrollo durante determinadas edades. Conviene solicitar una valoración si es muy marcado, afecta solo a un lado, provoca caídas frecuentes, causa dolor o empeora con el tiempo.
Es recomendable realizar una valoración cuando se observa una diferencia en la altura de los hombros, una asimetría de la cintura, una prominencia en la espalda o una desviación visible del tronco.
No es recomendable mantener una actividad que aumenta el dolor o modifica la forma de correr, saltar o lanzar. El dolor persistente debe valorarse antes de retomar la actividad con normalidad.
No. La necesidad de una radiografía u otra prueba depende del mecanismo de la lesión, los síntomas y la exploración. En algunos casos, la valoración clínica puede ser suficiente inicialmente.
Debe buscarse atención médica rápida cuando el niño no puede apoyar la pierna, presenta dolor intenso, fiebre, inflamación importante, deformidad o empeoramiento del estado general.
Nuestro equipo de traumatólogos en Zaragoza realiza una valoración individual de las lesiones y alteraciones del aparato locomotor durante la infancia y la adolescencia.
Cada caso se estudia teniendo en cuenta la edad, la etapa de crecimiento, los síntomas, la actividad física y las necesidades del niño y su familia.
Una valoración adecuada permite diferenciar las variaciones normales del desarrollo de aquellos problemas que requieren tratamiento o seguimiento. El objetivo es aliviar el dolor, recuperar la función y favorecer un crecimiento saludable.